Acompañamiento creativo, emocional y psicológico de menores y jóvenes intérpretes en producciones audiovisuales, cinematográficas, teatrales y publicitarias.
Su función es garantizar que la participación artística de intérpretes menores de edad se desarrolle en un entorno de seguridad psicológica, cuidado subjetivo y respeto por sus procesos evolutivos, especialmente cuando la obra aborda contenidos sensibles o emocionalmente exigentes.
Este trabajo se realiza en estrecha colaboración con dirección, producción, familias o tutores legales y equipos creativos, favoreciendo interpretaciones auténticas, profundas y verosímiles sin comprometer el bienestar emocional de quienes participan.
La Coordinación de Menores y Jóvenes Intérpretes no busca limitar la experiencia artística ni reducir la potencia narrativa de una obra. Su objetivo es hacer posible esa experiencia de manera ética, segura y sostenible, asegurando que el trabajo interpretativo no implique daño emocional ni exposición psíquica innecesaria.
¿Por qué es necesaria esta figura?
El trabajo con menores dentro de la ficción presenta una particularidad fundamental:
 un niñx o adolescente aún no dispone de una estructura psíquica plenamente consolidada para procesar, simbolizar y delimitar determinadas experiencias emocionales.
Aquello que para un adulto puede ser comprendido como representación o ficción, para un menor puede adquirir una inscripción subjetiva mucho más directa.
Escenas vinculadas a:
violencia,
abandono,
abuso,
sexualidad,
duelo,
terror,
humillación,
vulnerabilidad extrema,
hiperexigencia emocional,
o estados afectivos intensos,
pueden producir efectos que exceden el momento del rodaje cuando no existen mediaciones adecuadas.
El riesgo no reside únicamente en el contenido explícito de una escena, sino también en:
la repetición emocional,
la identificación excesiva con el personaje,
la exposición prolongada a estados psíquicos intensos,
la presión interpretativa,
o la ausencia de herramientas para elaborar lo vivido.

El daño psicológico no siempre aparece de manera visible durante el rodaje. Muchas veces emerge más adelante:
en angustias,
desregulación emocional,
ansiedad,
alteraciones vinculares,
hiperidentificación con personajes,
naturalización de dinámicas impropias para la etapa evolutiva,
o dificultades para separar ficción y experiencia propia.

Por este motivo, la protección de menores dentro del ámbito audiovisual no puede limitarse únicamente al cumplimiento legal o logístico.
Si tienes un proyecto en el que crees que pueda ayudarte ¡ponte en contacto conmigo!
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