Las escenas íntimas sitúan a los intérpretes en un territorio singular:

       el cuerpo se convierte en herramienta de trabajo y, al mismo tiempo, sigue siendo un espacio profundamente personal.

La coordinación de intimidad permite que esa exposición se produzca dentro de un marco claro, seguro y consensuado, preservando tanto el bienestar de los actores como la integridad artística de la escena.
La protección de la integridad de los intérpretes no es un obstáculo para la verosimilitud de una escena; es precisamente lo que permite que esta pueda desplegarse.​​​​​​​
¿Qué entendemos por escenas íntimas?
La coordinación de intimidad no se limita a las escenas de sexo.
Es recomendable en cualquier situación en la que un intérprete pueda encontrarse en una posición de especial vulnerabilidad o exposición: desnudez parcial o total, besos, contacto físico sostenido, simulación de actos sexuales, violencia sexual, escenas de parto o aborto, exploraciones médicas, o diálogos que aborden contenidos sexuales o situaciones de alta carga emocional.
También resulta especialmente valiosa cuando participan menores en escenas de proximidad física con adultos, aunque el contenido no sea de carácter sexual.
Cada producción, cada escena y cada intérprete son únicos. Por eso el objetivo no es aplicar una fórmula, sino construir un marco de trabajo que permita que la creación ocurra respetando los límites, la subjetividad y la singularidad de quienes la hacen posible.
Formación y acreditaciones
Formación internacional en Coordinación de Intimidad a través de Safe Sets, programa acreditado por SAG-AFTRA y desarrollado según los estándares internacionales de bienestar y consentimiento en el set.
Certificada en Mental Health First Aid (MHFA), formación especializada en la detección y el acompañamiento inicial de situaciones de malestar o crisis psicológica en contextos profesionales.
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